miércoles, 26 de agosto de 2015
Cristo y la doctrina de la crueldad
Escrito el miércoles, abril 01, 2009.
Fragmentos del filósofo y matemático inglés Bertrand Russell:
Para mí, hay un efecto muy serio en el carácter moral de Cristo, y es que creía en el infierno. Yo no creo que ninguna persona profundamente humana pueda creer en un castigo eterno. Cristo, tal como lo pintan los Evangelios, sí creía en el castigo eterno, y uno se topa una y otra vez con una furia vengativa contra los que no escuchaban sus sermones. No se halla, por ejemplo, esa actitud en Sócrates. Es amable con la gente que no lo escucha; y eso, a mí entender, es más digno de un sabio que la indignación. Probablemente todos recuerdan las cosas que dijo Sócrates al morir y lo que decía generalmente a la gente que no estaba de acuerdo con él.
Uno se encontrará con que Cristo dijo en los Evangelios: "¡Serpientes, raza de vívoras! ¿Cómo evitaréis el ser condenado al fuego del infierno?". Se lo decía a la gente que no escuchaba sus sermones. A mí entender este no es el mejor tono [...] No creo que ninguna persona un poco misericordiosa siembre en el mundo miedos y terrores de esta clase.
Luego, Cristo dice: "Enviará el Hijo del hombre a sus ángeles, y expulsarán de su reino a todos los escandalosos y a cuantos obran la maldad; y los arrojarán en el horno del fuego: allí será el llanto y el crujir de dientes". Y continúa extendiéndose con los gemidos y rechinar de dientes. Esto se repite un versículo tras otro y el lector se da cuenta que hay un cierto placer en la contemplación de los gemidos y el rechinar de los dientes, pues de lo contrario no se repetirían con tanta frecuencia. [...]
"Y si es tu mano derecha la que te sirve de escándalo o te incita a pecar, córtala y tírala lejos de ti; pues es mejor está que perezca uno de tus miembros, que no vaya todo el cuerpo al infierno, al fuego que no se extingue jamás". Esto lo repite una y otra vez. Debo declarar que toda esta doctrina, que el fuego del infierno es un castigo por haber pecado, es una doctrina de la crueldad. Es una doctrina que trajo crueldad al mundo y dio al mundo generaciones de cruel tortura; y el Cristo de los Evangelios, si acepta tal como lo representan los cronistas, tiene que ser considerado en parte responsable de eso.
[...] Y no puedo pensar que, ni en virtud ni en sabiduría, Cristo esté tan alto como otros personajes históricos. En estas cosas pongo por encima de Él a Buda y a Sócrates.
[...] Ésa es la idea: que todos seríamos malos si no nos acogiéramos a la religión cristiana. A mí me parece que la gente que se ha acogido a ella es, en su mayoría, extremadamente mala. Se da este hecho curioso; cuanto más intensa ha sido la religiosidad de cualquier período, y más profunda la creencia dogmática, han sido mayor la crueldad y peores las circunstancias. En las llamadas edades de la fe, cuando los hombres realmente creían en la religión cristiana en toda su integridad, surgió la Inquisición con sus torturas; millones de mujeres desafortunadas fueron quemadas por brujas; y se practicaron toda clase de crueldades sobre toda clase de gente en nombre de la religión.
Del libro: 'Por qué no soy cristiano', de Bertrand Russell.
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