miércoles, 26 de agosto de 2015
DON QUIJOTE ADIPOSO Y TOMÁS DE AQUINO PERVERSO
Escrito el domingo, octubre 09, 2005.
Acabo de terminar el libro "La Conjura de los Necios", en una lectura que, con premeditación y alevosía, la llevé a cabo casi exclusivamente en los distintos recorridos que tuve que hacer en la locomoción colectiva en el último mes. Creo que si bien perdía continuidad la lectura del relato por las inevitables llegadas a destino, fue una decisión acertadísima al mejorar ostenciblemente mi ánimo en aquellos trayectos. La mayor parte de las veces me veía bajando de la micro a carcajadas por las insólitas aventuras procreadas por ese gordo de carácter ortodoxo en su particular supervivencia.
Ignatius J. Reilly es de aquellos personajes que, por la calidad de su gestación, perviven en la memoria por la emotividad que han regalado. Fernando Pessoa en uno de sus poemas dice "Mis mismas emociones/ son cosas que me ocurren". Estos dos versos, aunque en apariencia luzcan como obviedades, si uno detiene la reflexión un momento aparece un correlato más profundo de significado. Las emociones que causaron en mí las grandes aventuras de Ignatius Jacques Reilly, llegaron a pocisionarse en mi experiencia de tal manera que forman parte de una experiencia profundamente personal. Los libros que marcan producen tales efectos, emocionan y -en la línea de Pessoa-, finalmente nos constituyen en parte.
Siempre me han llamado la atención los escritores (sobre todo poetas) que terminan poniendo fin a sus vidas por propia voluntad. La Conjura de los Necios fue escrita a principios de la década del 60 y su autor es el norteamericano John Kennedy Toole quien, al no encontrar apoyo editorial para su única novela, ve frustrada su carrera como escritor y se suicida en el año 1969 a la edad de 32 años. La primera edición del libro se logró recién en 1980, luego que su madre de 79 años lograra que un prestigioso escritor se fijara en la obra. Después de eso, éxito inmediato hasta alcanzar el Premio Pulitzer. El mismo escritor en el prólogo dice haber aceptado a regañadientes la lectura del escrito original del texto, ya que la imagen de una anciana insistente con un texto de un desconocido no lo motivaba en absoluto. Cuenta Walker Percy que tras las primeras líneas no podía creer lo que tenía en sus manos, no se convencía de que una obra de tal calidad llegara de aquella manera a emocionarlo.
Recomendable sin duda absolutamente.
La Conjura de los Necios
John Kennedy Toole
Editorial Anagrama
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