miércoles, 26 de agosto de 2015
Hubo un par de muertes
Escrito el sábado, junio 24, 2006
La semana pasada estuvo cruzada por un par de muertes.
La primera que nombro es la del papá de una amiga algo cercana, también algo lejana, pero cuyo suceso impacta y remece por la personalidad de quien la protagoniza. Lo recuerdo en situaciones sociales tomando las riendas de los asados desde su raigambre española. Hasta las salchichas a la parrilla aparecían producidas al máximo, por ejemplo, abrigadas por pancetas de guarda. Sonrisa cariñosa y explícita para cualquiera, manteniendo en lo latente algún secreto triste.
La segunda muerte: Stella Díaz Varín. Conocí a la Stella, vieja ya y casi muy joven, en una lectura poética llevada a cabo en la Plaza Brasil. Más específicamente en la Fundación Víctor Jara donde un par de poetas mujeres terminaron echando a punta de diatribas al poeta Sergio Parra. Antes, desde mucho tiempo atrás, tuve variadas referencias anecdóticas. Puñetes a quién le frunciera el entrecejo, escupitajos, encatres varios (desde Neruda a Jodorowsky y pasando también por Parra [Nicanor, por supuesto]). El pololeo con Jodo lo sobrellevó con su mano dentro del bolsillo roto de éste, agarrando lo que ustedes ya se imaginan, por todo lugar donde se encontraban. Al cabo de un tiempo y con la sutileza de la artista, la Stella cosió el bolsillo roto del pantalón de Jodorowsky dando por terminada la relación con el mayor de los simbolismos.
Una frase inolvidable lanzada por sus labios ese día:
Vivimos dentro de la espantosidad.
Cuánta razón a veces cuánta razón.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario