miércoles, 26 de agosto de 2015
La Llave - Junichiro Tanizaki
Escrito el sábado, septiembre 11, 2010.
Todavía tengo algunos textos pendientes de lectura del último viaje a Buenos Aires en el que aprovisioné mi despensa de libros. Uno de estos (que resultó devorable) fue esta novela de corto aliento y largo alcance llamada "La Llave". Si mal no recuerdo me puse a conversar sobre algunos autores con el dependiente de la librería que está en el zócalo de Galerías Pacífico, aquella con su cielo impresionante desde los murales de Antonio Berni. El tema es que había oído sobre Tanizaki y cuando se lo nombro me alcanza de inmediato esta novela, junto con esa recomendación sincera de la que uno se fía por completo. Esto porque los vendedores de las librerías en esa ciudad leen y por lo general no me he llevado sorpresas con sus preferencias estéticas.
Caro era el ejemplar para estar en ese país que respeta los libros, dudé si irme o no en compañía de él pero qué tanto, luego vendrá el aguinaldo del año siguiente que equilibrará las arcas administradas por el banco que me roba con la ley como su soporte. Todos los aguinaldos posibles de ese año ya estaban más que gastados... invertidos.
Durmió por un buen tiempo en la despensa sin puertas de uno de los libreros y en esos impulsos lo tomé y ya está, fue leído:
a. me gustan los nombres de los personajes.
b. el texto transcurre a través de la lectura de dos diarios, el del profesor y su esposa Ikuko en los que cada uno plasma sus propias conjeturas acerca de lo que les es imposible decirse cara a cara.
c. a través de la cronología expuesta en la sucesión de la conciencia que le oculta el uno al otro, se deja entrever ese segundo relato que sostenemos cada uno de nosotros internamente sobre quien tenemos en frente, ese murmullo inaudible que provocamos y al que en las crisis de cualquier tipo terminamos por recurrir para tomar decisiones.
d. las apariencias, me intrigan en demasía las apariencias, la manera de enfocar las apariencias tanto del cine como la literatura japonesa. Acá el relato, los diálogos que establecen cara a cara los personajes son en su mayoría desde la lectura entre las sombras, entrelíneas aparece lo que expreso, morfología del deseo obviamente.
e. Kimura es supuesto pretendiente de la hija del profesor e Ikuko, llamada Toshiko. No obstante Kimura es el personaje entrelíneas que sostiene la relación marital. Toshiko mediante. Profesor mediante. Sin duda Ikuko mediante.
f. hay embriaguez, hay enfermedad, hay lo que en occidente serían trastornos de personalidad, hay honor oxigenado en doble discurso, hay tristeza, hay hartos celos, hay sutileza y violencia al mismo tiempo.
G. Tiempo que no quedaba conforme como ahora con un final, y éste me regaló la idea de una novela de factura, sin pretenciones logra todo lo que se permite querer.
Ahora que hablé de Buenos Aires ya saqué de la despensa "El Pasado" de Alan Pauls, otro que dormía y al que luego comenzaré a despertar cuando lo abra.
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